Durante años, pedir un cóctel sin alcohol en una barra significaba resignarse a un zumo con hielo y una sombrillita, como si la ausencia de alcohol fuera sinónimo de ausencia de sabor. Esa etapa se ha terminado. Hoy el cóctel sin alcohol es una categoría propia, con la misma exigencia técnica que cualquier clásico: acidez bien calculada, dulzor en su punto, textura que sorprenda y una presentación que no tenga nada que envidiar a la de al lado.
El cocktail sin alcohol ya no es un cóctel de segunda.
La clave está en dejar de pensar en “quitar el alcohol” y empezar a pensar en “construir sabor” desde cero. Un buen mocktail necesita cuerpo, así que los purés de fruta, los siropes bien equilibrados y los toques ahumados o especiados hacen el trabajo que antes hacía el destilado. El resultado son cócteles que no imitan a nada, que tienen personalidad propia y que os pueden sorprender igual (o más) que su versión con alcohol.
Otro motivo de su auge es el cambio en cómo bebemos: cada vez más gente alterna copas con y sin alcohol en la misma noche, y quiere que ambas opciones estén igual de cuidadas. Se trata de elegir en cada momento, y eso ha obligado a la coctelería a tomarse en serio esta categoría.
En Sanz CocktailsSanz Cocktails llevamos tiempo desarrollando recetas sin alcohol con la misma exigencia que el resto de nuestra carta. Podéis encontrar todas filtrando por “Sin alcohol” en nuestra sección de cócteles, pero aquí van algunas ideas para empezar:
• Last Dance, con notas ahumadas, perfecto para un brunch con algo de carácter.
• Smoked Pineapple Lemonade, piña con un toque de humo que rompe con lo esperado.
• Strawberry & Mint Fizz, fresco, burbujeante y fácil de preparar en casa.
• Toasted Almond con espuma de café, para quienes buscan un cierre de comida cremoso y con carácter.
Podéis filtrar el catálogo completo por alcohol base, dificultad, ocasión o textura directamente en www.sanzcocktails.com/cocktails y encontrar la receta sin alcohol que mejor encaje con el momento.